Hay un momento muy concreto cuando juegas fuera de casa en el que te planteas si merece la pena. Sacas el iPhone, abres el juego… y sabes que no es lo mismo sin un mando. Pero tampoco te apetece llevar uno encima, con cables o conexiones que nunca terminan de ir finas. Ahí es donde este tipo de accesorios intenta encajar.
El Backbone Pro es la evolución del conocido diseño de Backbone, pero con una idea más ambiciosa: no ser solo un mando para iPhone, sino un único dispositivo que te sirva para prácticamente todo lo que uses para jugar.
La clave está en cómo se conecta. Por un lado, tienes el modo “handheld”, el más directo: abres el mando, encajas el iPhone en el centro y se conecta mediante USB-C. Es la experiencia más cercana a una consola portátil, sin apenas latencia y con todo integrado en una sola pieza.
Luego está el modo inalámbrico, que permite usarlo por Bluetooth con otros dispositivos como un iPad, un portátil o incluso una Smart TV. Y, por último, el modo con cable, que lo convierte en un mando tradicional conectado por USB. Tres formas de usarlo que, en la práctica, hacen que puedas pasar de jugar en el iPhone a hacerlo en otra pantalla sin cambiar de mando.
En el uso real, esa versatilidad se nota. Funciona bien tanto en juegos móviles como Call of Duty: Mobile como en títulos más exigentes en portátil, tipo Call of Duty: Black Ops 6. Y lo más importante: la respuesta es rápida. No hay esa sensación de retraso que arruina cualquier juego donde los reflejos importan.
A nivel de diseño, Backbone ha mejorado varios puntos respecto a generaciones anteriores. Los sticks ahora son de tamaño completo, más parecidos a los de un mando tradicional, los agarres son más cómodos y los botones principales tienen un tacto más silencioso. También incluye detalles como jack de auriculares y botones traseros personalizables.
Pero no todo es perfecto. El principal “pero” tiene que ver con su propia naturaleza. Al estar pensado para sujetar un móvil en el centro, el mando es más ancho que uno tradicional. Eso hace que, al principio, resulte un poco extraño en las manos, sobre todo si vienes de usar un mando tipo Xbox de forma habitual. No es un problema grave, pero sí algo que se nota hasta que te acostumbras.
También cambia la posición de algunos botones secundarios, ya que no pueden estar en el centro como en un mando clásico. De nuevo, es cuestión de adaptación, pero puede descolocar al principio.
Donde sí destaca es en la personalización. A través de su app, puedes crear perfiles específicos para juegos o dispositivos, reasignar botones e incluso aprovechar los botones traseros para acciones rápidas. Es un nivel de control que no siempre se encuentra en este tipo de accesorios.
El precio es elevado, rondando los 169 dólares, lo que lo coloca claramente en la gama alta. No es un accesorio para todo el mundo. Pero si sueles jugar en el iPhone y además alternas con otros dispositivos, empieza a tener más sentido.
Al final, el Backbone Pro no es solo un mando más. Es una forma de unificar cómo juegas, estés donde estés. Y aunque tenga sus pequeñas incomodidades, la sensación de poder pasar de una pantalla a otra sin cambiar de dispositivo es justo lo que muchos llevaban tiempo buscando.
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