Los MOBA en móviles no son novedad, pero Dragon Ball Gekishin Squadra intenta destacar con un enfoque directo y partidas rápidas en formato 4v4. El objetivo es clásico: subir de nivel derrotando monstruos y jugadores, derribar torres enemigas y finalmente robar la pelota de su base. Sin embargo, el juego introduce un par de giros que lo diferencian del molde habitual.
Dos ideas frescas
La primera novedad es que, en lugar de oleadas de minions que avanzan por los carriles, las bases generan una unidad voladora indestructible que aturde por completo a las torres. Esta desaparece al cabo de un rato, pero mientras está activa convierte la defensa en un asunto mucho más crítico.
La segunda es que al inicio de cada partida entran en juego dos modificadores aleatorios, lo que añade variedad y evita que todas las sesiones se sientan iguales.
Ritmo frenético, como en el anime
Lo más logrado es la velocidad. Moverse por el mapa es fluido y transmite bien esa energía que asociamos con Dragon Ball. Además, el juego incluye soporte para mando, algo que se agradece para quienes prefieren más precisión.
El problema es que en combate la pantalla se vuelve caótica: efectos visuales exagerados, zoom incómodo y animaciones que saturan la vista. Para algunos jugadores puede ser un obstáculo serio a la hora de reaccionar a tiempo.
Progresión y monetización
Entre partidas, los tokens obtenidos sirven para mejorar héroes y desbloquear otros nuevos. Quien lo prefiera, puede adquirirlos directamente con dinero premium. La monetización se basa en compras de moneda y un sistema de gacha para skins cosméticos. No hay ventajas de pago en combate, pero gastar acelera el progreso.
¿Vale la pena?
A nivel técnico y de pulido está por debajo de otros MOBAs del mercado, y su propuesta no va más allá de lo básico. Pero como experiencia rápida y casual, especialmente si eres fan de la franquicia, tiene encanto y resulta divertido. Eso sí, cuesta imaginarlo atrayendo a un público que no tenga ya apego a Dragon Ball.



