Cuando empecé a jugar Pudgy Party, lo primero que pensé fue en Fall Guys. La fórmula es casi la misma: un grupo de jugadores corriendo, saltando y empujándose hasta que solo queda uno en pie. Pero tras unas cuantas partidas, queda claro que el nuevo título de Mythical Games, inspirado en los NFT de Pudgy Penguins, tiene sus propios trucos para destacar.
Donde brilla Pudgy Party
Las partidas son más cortas y se juegan con solo 20 personas por lobby (la mitad de Fall Guys), lo que hace que todo fluya más rápido y se adapte mejor al móvil. Pero la diferencia clave está en los personajes: no son simples disfraces, sino que cada uno cuenta con hasta cuatro habilidades únicas.
Por ejemplo, Konk puede golpear con un garrote y, al subir de nivel, aprender un ataque en el suelo que repele a los rivales. Esto añade una capa estratégica que hace que cada partida no dependa solo de la suerte o del caos de grupo.
Además, el juego se apoya sin tapujos en el humor de internet. No solo ves pingüinos disfrazados, también aparecen personajes-meme como John Pork o referencias de brainrot italiano como Tung Tung Sahur. Puede sonar absurdo, pero ganar con un skin de John Pork tiene su gracia.
El lado cripto
El componente blockchain es opcional. Puedes vincular tu cuenta de Mythical y comerciar ciertos personajes en el mercado, pero no es obligatorio. Algunos avatares, al llegar a cierto nivel, pueden combinarse con objetos especiales para convertirse en NFT legendarios.
Por ejemplo, John Pork al nivel tres puede transformarse en un personaje NFT con un “Tim Talisman”. Este objeto se consigue en el pase de batalla de 2,99 € o directamente en el mercado por unos pocos euros más.
Lo importante es que nunca sentí que estaba en desventaja frente a alguien que sí usaba estas funciones. Al menos por ahora, la parte cripto es un complemento y no un requisito.
Lo que no funciona tan bien
El mayor problema de Pudgy Party es la sobrecarga de menús. Entre partida y partida hay tantas recompensas, cofres y notificaciones que a veces lo único que quería era volver a jugar y no perder tiempo haciendo clics.
A eso se suma que las partidas, aunque rápidas, a veces se sienten demasiado cortas como para darle emoción real al resultado.
El diseño de niveles tampoco alcanza la variedad ni la creatividad de Fall Guys. Aunque hay alguna excepción como Cracktop Isle, un escenario con islas de lava y catapultas muy divertido, en general el catálogo todavía es limitado.
¿Vale la pena?
Si buscas un battle royale casual en el móvil, Pudgy Party es de lo más recomendable. Toma la base de Fall Guys y la adapta con personajes carismáticos, habilidades únicas y partidas más ágiles. Tiene espacio para crecer —sobre todo en mapas y equilibrio—, pero ya es un juego que engancha y se siente distinto.
Si el estudio mantiene un ritmo constante de actualizaciones, Pudgy Party podría consolidarse como uno de los grandes nombres del género en móviles.



