Ayer, mientras esperaba en una cola que no avanzaba, abrí el iPhone casi por inercia. No tenía mucho tiempo, ni tampoco ganas de empezar algo largo. Cinco minutos después estaba completamente metido en una partida rápida, de esas que empiezan como “solo un momento” y terminan haciéndote olvidar dónde estás. Supongo que ahí fue cuando…
