Kyle llega tarde otra vez. El edificio está vacío, las luces fluorescentes parpadean y el guardia de seguridad ya ha empezado su ronda. Nada fuera de lo normal para un turno nocturno… salvo por un detalle: Kyle es un hombre lobo y, cuando cae la noche, controlar sus instintos no forma parte del contrato.
Así arranca The WereCleaner, un juego de acción y sigilo con un tono claramente cómico que convierte una tarea tan mundana como limpiar una oficina en una sucesión de situaciones absurdas, tensas y, en ocasiones, bastante sangrientas.
Un trabajo precario con consecuencias peludas
Atrasado en el pago del alquiler y sin muchas opciones, Kyle acepta trabajar horas extra no remuneradas para su jefe, una decisión terrible teniendo en cuenta que cada noche se transforma en lobo. El resultado es una mezcla perfecta de comedia negra y crítica laboral: explotación, turnos imposibles y un empleado que literalmente pierde el control.
Nuestro objetivo es sencillo de explicar, pero no tanto de ejecutar: limpiar la oficina sin ser descubierto. Si alguien nos ve, el sigilo deja paso a la violencia… y después a una limpieza aún más complicada.
Sigilo, manchas de sangre y decisiones incómodas
El núcleo jugable gira en torno a moverse por los escenarios sin levantar sospechas. Pero cuando eso falla, The WereCleaner no se anda con rodeos: Kyle elimina a cualquier civil que descubra su identidad. A partir de ahí, toca deshacerse de los cuerpos y borrar cualquier rastro, porque nadie quiere encontrar sangre junto a la máquina de café.
Por suerte, el juego nos da herramientas tan prácticas como absurdas: agua para limpiar manchas, una aspiradora para recoger basura y restos comprometedores, y habilidades que se desbloquean más adelante, como disparar bolas de basura o cegar temporalmente a los enemigos. Todo está planteado con un ritmo ágil que evita que las mecánicas se quemen demasiado pronto.
Siete días, siete niveles
El juego se estructura en siete niveles, uno por cada día de la semana. Cada uno introduce un pequeño giro: nuevos obstáculos, cambios en el comportamiento de los personajes o variaciones en el diseño de la oficina. Completar los niveles rápido nos otorga estrellas, y existe incluso una insignia especial por no matar a nadie, algo que suena fácil hasta que lo intentas de verdad.
Daryl, el peor enemigo posible
El gran problema de Kyle no es solo la luna llena, sino Daryl, el guardia de seguridad. Además de ser persistente y peligroso, es amigo del protagonista, lo que añade una capa emocional inesperada. La historia se cuenta mediante conversaciones breves y sencillas entre ambos, y funciona sorprendentemente bien: sin grandes escenas, pero con personalidad y humor.
Corto, divertido… y con anuncios
The WereCleaner se queda corto. Cuando empiezas a dominar sus sistemas y a encariñarte con sus personajes, el juego ya está llegando a su final. Es quizá su mayor pega.
El otro punto negativo es su monetización mediante anuncios forzados que no se pueden eliminar. No son constantes, pero sí lo bastante frecuentes como para romper el ritmo en algún momento. Aun así, no llegan a arruinar la experiencia.
Veredicto
The WereCleaner es un juego breve, ingenioso y con mucha personalidad. Combina sigilo, humor negro y una historia sencilla pero efectiva, manteniendo el interés nivel tras nivel. Si te gustan los juegos de sigilo con un toque diferente y no te importa lidiar con algún anuncio ocasional, es una recomendación fácil, especialmente si disfrutaste de títulos como Serial Cleaner.
Limpiar oficinas nunca había sido tan peligroso… ni tan divertido.
DESCARGAR | The WereCleaner



