Un teléfono de 2.000 dólares ya provoca una reacción inmediata cuando alguien escucha su precio. Pero Apple podría estar preparándose para ir todavía más lejos.
Su primer iPhone plegable, conocido por ahora como iPhone Ultra, podría alcanzar aproximadamente los 3.000 dólares en las configuraciones con mayor capacidad de almacenamiento.
La cifra convertiría al dispositivo en uno de los productos más exclusivos jamás lanzados dentro de la familia iPhone. Sin embargo, el precio no es el único detalle llamativo de la información más reciente sobre el proyecto.
También se han conocido nuevos datos sobre su desarrollo interno y sobre el papel que habría desempeñado Tim Cook en la creación del dispositivo.
Según la información publicada por Bloomberg, el entonces CEO de Apple habría sido uno de los principales impulsores del proyecto después de comprobar personalmente el crecimiento de los teléfonos plegables en Asia.
La historia del primer iPhone capaz de doblarse, por tanto, no habría comenzado simplemente en un laboratorio.
También habría tenido detrás una decisión estratégica tomada desde la dirección de Apple.
Apple quería mantenerse por debajo de los 2.000 dólares
Durante las primeras fases del desarrollo, Apple habría establecido un objetivo bastante concreto para el precio del dispositivo.
La compañía quería que el iPhone plegable partiera de 1.999 dólares.
La intención era mantenerse justo por debajo de una barrera psicológica que dentro de Apple consideraban potencialmente polémica: los 2.000 dólares.
La estrategia recordaba a otro momento importante en la historia del iPhone.
Cuando Apple presentó el iPhone X en 2017, el dispositivo comenzó en los 999 dólares. Aquella cifra generó numerosas reacciones y convirtió al modelo del décimo aniversario en el primer iPhone que alcanzaba ese nivel de precio.
Apple estaría intentando repetir ahora una estrategia similar.
Un producto completamente nuevo.
Un formato diferente.
Y un precio situado justo antes de una cifra psicológicamente importante.
Pero los planes parecen haber cambiado.
El precio podría subir hasta los 2.199 dólares
La situación del mercado habría obligado a Apple a reconsiderar sus cálculos.
Según la información disponible, la compañía habría discutido recientemente la posibilidad de establecer un precio inicial de 2.199 dólares.
Uno de los factores detrás de esta subida sería el impacto de la escasez global de memoria.
Y el precio podría aumentar todavía más dependiendo de la capacidad de almacenamiento elegida.
Las configuraciones más caras podrían acercarse a los 3.000 dólares.
Apple sería consciente de que esta cifra provocará lo que internamente se describe como un posible «shock» al ver el precio.
Sin embargo, la compañía tendría motivos para pensar que existe un mercado dispuesto a pagar esas cantidades.
Muchos clientes ya compran modelos de iPhone con grandes capacidades de almacenamiento que alcanzan precios cercanos o superiores a los 2.000 dólares.
Eso habría convencido a Apple de que un dispositivo plegable situado en la gama más exclusiva podía tener sentido comercial.
Tim Cook volvió de Asia convencido de que Apple necesitaba un plegable
Uno de los detalles más interesantes de esta historia se remonta aproximadamente a 2020.
Tim Cook habría regresado de un viaje por Asia especialmente entusiasmado con el futuro de los teléfonos plegables.
Durante su visita, pudo observar el creciente número de consumidores que utilizaban dispositivos plegables de fabricantes como Samsung y Huawei.
Aquello habría cambiado su percepción sobre esta categoría.
Cook llegó a la conclusión de que Apple necesitaba tener una alternativa propia en el mercado.
A partir de ese momento, habría impulsado a la compañía para acelerar el desarrollo de su dispositivo.
El detalle resulta especialmente significativo porque Apple ya llevaba tiempo estudiando tecnologías relacionadas con teléfonos plegables.
El equipo de ingeniería de hardware había investigado pantallas flexibles, bisagras y otros componentes durante años, incluso antes de que Samsung lanzara el primer Galaxy Fold en 2019.
El problema no era únicamente tecnológico.
Dentro de Apple existían debates sobre qué tipo de dispositivo plegable debía fabricar la compañía.
Apple llegó a estudiar un iPad mini plegable
Uno de los primeros conceptos considerados por Apple habría sido un dispositivo similar a un iPad mini capaz de desplegarse para convertirse en una tableta más grande.
La idea tenía sentido desde el punto de vista técnico.
Una pantalla grande puede aprovechar mejor el formato plegable.
Pero Tim Cook quería algo diferente.
Su objetivo era que el producto final tuviera un carácter mucho más generalista.
Apple debía fabricar un iPhone plegable, no simplemente otro tipo de iPad.
El nivel de participación de Cook en el proyecto habría sido poco habitual.
Su impulso ayudó a orientar definitivamente el desarrollo hacia un teléfono plegable destinado al gran público.
Cuatro grandes problemas que Apple tuvo que resolver
El proyecto habría comenzado bajo la dirección de Dan Riccio, anterior responsable del área de ingeniería de hardware antes de que John Ternus asumiera ese papel.
Apple identificó cuatro grandes desafíos que debía resolver antes de poder lanzar el producto.
Una arruga menos visible
El primero era uno de los problemas más conocidos de las pantallas plegables: la arruga.
Apple quería reducir al máximo la visibilidad de la zona donde la pantalla se dobla.
No se trataba simplemente de crear una pantalla flexible.
El objetivo era conseguir que el usuario no estuviera constantemente viendo o notando el pliegue.
Una bisagra realmente fiable
El segundo desafío era la resistencia de la bisagra.
Un teléfono convencional no tiene que abrirse y cerrarse miles de veces durante su vida útil.
Un plegable sí.
La bisagra se convierte, por tanto, en una de las piezas más importantes de todo el dispositivo.
Apple habría dedicado una parte importante del desarrollo a mejorar su fiabilidad.
Un nuevo cristal flexible
El tercer gran problema era la protección de la pantalla interior.
Apple necesitaba desarrollar un cristal capaz de doblarse sin romperse.
La compañía habría trabajado en una solución personalizada junto a Corning, responsable de buena parte de las tecnologías de protección utilizadas en dispositivos electrónicos.
Crear una superficie flexible y, al mismo tiempo, suficientemente resistente es uno de los grandes retos de cualquier teléfono plegable.
Una cámara bajo la pantalla
El cuarto desafío estaba relacionado con la cámara.
Apple también habría trabajado en tecnología de cámara integrada bajo la pantalla.
Esta solución permitiría mantener una superficie interior más limpia y reducir la necesidad de incluir recortes visibles en el panel.
Titanio, aluminio y una construcción diseñada para diferenciarse
Apple habría terminado utilizando una combinación de titanio y aluminio para la bisagra.
La pantalla interior contaría con un cristal protector desarrollado específicamente para el dispositivo.
Aun así, la información apunta a una realidad importante.
El iPhone plegable podría ser menos resistente que otros iPhone convencionales.
Es una consecuencia difícil de evitar.
Un teléfono formado por piezas rígidas es mucho más sencillo de proteger que uno que debe abrirse y cerrarse constantemente.
Apple, sin embargo, estaría convencida de que la calidad de construcción de su dispositivo será una de las mejores del mercado plegable.
La compañía también consideraría que tiene una ventaja importante frente a muchos dispositivos Android: el software.
Apple cree que el software puede ser su gran ventaja
Apple llega tarde al mercado de los teléfonos plegables.
Samsung, Huawei y otros fabricantes llevan años experimentando con este formato.
Pero Apple podría intentar compensar ese retraso utilizando una de sus mayores fortalezas.
La integración entre hardware y software.
Un teléfono plegable necesita algo más que una pantalla grande.
Las aplicaciones tienen que adaptarse correctamente cuando el dispositivo se abre y se cierra.
La interfaz debe reorganizarse.
La multitarea debe tener sentido.
Y la transición entre la pantalla exterior y la interior debe resultar natural.
Apple parece confiar en que su experiencia desarrollando iOS y iPadOS puede ayudarle a ofrecer una experiencia más coherente.
Esa sería una de las principales razones por las que la compañía cree que puede competir con fabricantes que llevan años vendiendo teléfonos plegables.
Una pantalla interior de 7,8 pulgadas y otra exterior de 5,5 pulgadas
La información también vuelve a confirmar algunas de las características que se han repetido en los rumores sobre el dispositivo.
El iPhone plegable tendría:
- Una pantalla interior de 7,8 pulgadas.
- Una pantalla exterior de 5,5 pulgadas.
- Un formato especialmente ancho.
Apple habría comparado internamente las proporciones del dispositivo con dos objetos muy diferentes.
Cuando está cerrado, su tamaño recordaría al de un pasaporte.
Cuando está abierto, las proporciones se acercarían a las de un Magic Trackpad.
La elección de este diseño corto y ancho no habría sido casual.
Apple buscaba diferenciarse de otros teléfonos plegables y crear un formato capaz de despertar curiosidad entre los consumidores.
Menos batería, peores cámaras y menor resistencia
Aquí aparece la parte menos favorable de la información.
El primer iPhone plegable podría llegar con algunas concesiones importantes.
Según los detalles conocidos durante su desarrollo, el dispositivo podría tener:
- Menor resistencia que un iPhone convencional.
- Un sistema de cámaras inferior.
- Menor autonomía.
Es una combinación que puede resultar difícil de aceptar teniendo en cuenta su precio.
Especialmente si Apple termina cobrando más de 2.000 dólares por el modelo básico.
La compañía tendría que convencer a los compradores de que el formato plegable compensa esas limitaciones.
Una pantalla capaz de transformarse tendría que aportar suficiente valor en el día a día para justificar perder prestaciones presentes en otros modelos.
Ese será probablemente uno de los mayores retos comerciales del dispositivo.
Dentro de Apple creen que venderán todas las unidades que puedan fabricar
A pesar de las concesiones, Apple parece tener confianza.
Los empleados de la compañía creen que Apple venderá todos los teléfonos plegables que sea capaz de producir.
Esto no significa necesariamente que el producto vaya a convertirse inmediatamente en el iPhone más vendido.
La producción de un dispositivo tan complejo puede ser limitada.
Pero Apple parece esperar una fuerte demanda entre usuarios dispuestos a pagar por tener el primer modelo de una nueva categoría.
La combinación de novedad, exclusividad y el peso de la marca Apple podría convertirlo en uno de los productos tecnológicos más difíciles de conseguir durante sus primeros meses.
John Ternus también fue fundamental para terminar el proyecto
El iPhone plegable también podría convertirse en un producto especialmente importante para John Ternus.
La complejidad técnica del dispositivo lo convertiría en una demostración perfecta de la capacidad de ingeniería de Apple.
Ternus, que anteriormente dirigió el área de hardware de la compañía, habría sido uno de los principales defensores del proyecto.
Su participación habría sido fundamental para llevarlo hasta la línea de meta junto a Tim Cook.
Por eso, el primer iPhone plegable tendría detrás una historia especialmente interesante.
Un proyecto impulsado durante años por los equipos de ingeniería.
Acelerado después de que Tim Cook comprobara personalmente el crecimiento de los plegables en Asia.
Y finalmente respaldado por John Ternus durante las últimas fases de desarrollo.
El iPhone plegable está a punto de convertirse en realidad
Después de años de rumores, prototipos y debates internos, Apple estaría preparada para presentar su primer teléfono plegable.
La compañía habría tenido que resolver problemas relacionados con la pantalla, la bisagra, el cristal flexible y la cámara.
También habría tenido que aceptar algunas concesiones.
Menos batería.
Un sistema de cámaras menos avanzado.
Y una resistencia potencialmente inferior a la de un iPhone convencional.
A cambio, ofrecería algo que hasta ahora no existía dentro del catálogo de Apple.
Un iPhone capaz de cambiar de formato.
Un teléfono que puede utilizarse cerrado como un dispositivo compacto y abrirse para ofrecer una pantalla mucho más grande.
La gran incógnita será si esa experiencia puede justificar un precio que podría comenzar en 2.199 dólares y acercarse a los 3.000 dólares en las configuraciones más caras.
Apple está a punto de descubrirlo.
Y también los consumidores.
Porque el primer iPhone plegable no solo será una prueba tecnológica.
Será una prueba de algo todavía más importante:
hasta dónde están dispuestos a llegar los usuarios para tener un iPhone que hace algo completamente diferente.



