Hay juegos que no necesitas que nadie te recomiende. Simplemente te cruzas con ellos en algún momento y entiendes por qué siguen siendo importantes tantos años después. Final Fantasy VII es uno de esos.
Volver a este título en iPhone es una mezcla curiosa de sensaciones. Por un lado, todo lo que lo hizo grande sigue ahí: su historia, su sistema de combate por turnos y, sobre todo, esa sensación de estar construyendo tu propio estilo de juego poco a poco.
Gran parte de esa profundidad viene del sistema de Materia. No es solo equipar habilidades, es experimentar. Cada arma tiene ranuras que puedes combinar para modificar hechizos, estadísticas o incluso la forma en la que luchas.
Y cuando empiezas a enlazar Materias, es cuando el juego realmente brilla. Puedes crear combinaciones muy potentes, como ataques que dañan a varios enemigos mientras recuperas vida. No hay una única forma correcta de jugar, y eso hace que cada partida tenga algo propio.
Lo curioso es que, pese al paso del tiempo, el combate sigue sintiéndose sólido. No es rápido ni espectacular en el sentido moderno, pero tiene ritmo y exige pensar cada decisión.
Ahora bien, también se notan los años.
Los gráficos, que en su día eran impresionantes, hoy resultan toscos. Los fondos prerrenderizados mantienen cierto encanto, pero los personajes y algunas texturas pueden chocar bastante si vienes de juegos actuales.
Los controles táctiles tampoco terminan de convencer. Da la sensación de estar usando un mando virtual que no siempre encaja bien con la pantalla. Aquí, igual que en otros ports exigentes, usar un mando externo mejora mucho la experiencia.
Aun así, la versión de iOS incluye varias mejoras que ayudan a suavizar la experiencia. Puedes acelerar combates, desactivar encuentros aleatorios o incluso ajustar estadísticas para centrarte más en la historia si lo prefieres.
También hay pequeños detalles prácticos, como un botón que marca salidas y puntos clave en escenarios donde orientarse puede ser complicado.
Eso sí, no todo está pulido. Hay algún fallo puntual —como problemas al subir o bajar de vehículos— que obliga a guardar con frecuencia para evitar sustos.
A pesar de todo, lo importante sigue intacto. Final Fantasy VII no es solo un JRPG más: es uno de los títulos que definieron el género.
En iPhone, es un juego premium. Pagas una vez y tienes la experiencia completa, sin anuncios ni añadidos innecesarios.
No es la mejor forma de jugarlo si buscas una experiencia técnica perfecta. Pero si quieres descubrir (o revisitar) uno de los RPG más influyentes de la historia, sigue siendo una opción totalmente válida.
Y cuando empieza a sonar su música… es fácil olvidar todo lo demás.
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