Kyle llega tarde otra vez. Entra a la oficina con las luces apagadas, intentando no hacer ruido, como si eso fuera suficiente para arreglarlo todo. Pero no lo es. Porque Kyle no solo tiene un jefe insoportable y el alquiler pendiente. También tiene un problema bastante más difícil de ocultar: cada noche se convierte en hombre lobo.
Así arranca The WereCleaner, un juego que mezcla sigilo, humor y situaciones absurdas con una naturalidad que sorprende desde el primer momento. La premisa es sencilla, pero funciona: tienes que ayudar a Kyle a cumplir con su trabajo de limpieza sin que nadie descubra lo que realmente está pasando.
El problema es que, cuando alguien lo ve, la cosa se complica rápido. Muy rápido. Y ahí es donde el juego cambia de tono sin dejar de ser ligero. Porque no solo se trata de moverte sin que te detecten, sino también de arreglar las consecuencias cuando algo sale mal. Eso implica limpiar manchas, esconder cuerpos y borrar cualquier rastro que pueda delatarte.
La jugabilidad se apoya en herramientas que, dentro de lo absurdo, tienen su lógica. Puedes usar agua para eliminar manchas o una aspiradora para recoger restos y mantener la zona “presentable”. A medida que avanzas, desbloqueas nuevas habilidades que añaden variedad, como lanzar bolas de basura o incluso cegar a otros personajes para escapar de situaciones complicadas.
El juego está dividido en siete niveles, uno por cada día de la semana, y cada uno introduce algún giro que evita que todo se sienta repetitivo. No es especialmente largo, pero mantiene el interés gracias a esos pequeños cambios constantes. Además, hay incentivos para jugar mejor: puedes conseguir estrellas si completas los niveles rápido o incluso una insignia especial si logras no matar a nadie, algo que no siempre es tan fácil como parece.
Uno de los puntos más curiosos es la relación entre Kyle y Daryl, el guardia de seguridad. No es solo otro obstáculo más. Es su amigo, y eso añade un matiz distinto a la persecución constante. Sus conversaciones, sencillas pero bien llevadas, aportan un toque humano que contrasta con lo absurdo de la situación.
No todo es perfecto. El juego incluye anuncios forzados que no se pueden eliminar, algo que puede romper un poco el ritmo en ciertos momentos. Aun así, no aparecen con demasiada frecuencia y no llegan a arruinar la experiencia.
Al final, The WereCleaner es de esos juegos que no necesitan ser largos para dejar buen sabor de boca. Tiene una idea clara, la ejecuta bien y sabe mantener el equilibrio entre lo absurdo y lo entretenido. Si te gustan los juegos de sigilo con un giro diferente, o simplemente buscas algo rápido pero con personalidad en tu iPhone, es una recomendación fácil.
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